Asociación Empleo Senior
 
En una gran mayoría de países, ya se ha tomado conciencia de lo injusto de discriminar por género, creencias, etnias, sexualidad y otros factores personales que deben ser respetados y considerados como no aceptables para producir discriminación.
Incluso, los poderes legislativos de bastantes paises han desarrollado Leyes para evitar esas discriminaciones, algunas de ellas con sanciones que disuadan a empresas y personas en mantener actuaciones tan poco aceptadas.
Un reciente informe del Banco Mundial advierte que los gobiernos de las comunidades latinoamericanas pueden ofrecer programas de aprendizaje permanente para las personas de entre 50 y 60 años y deben considerar la promulgación de leyes contra la discriminación por edad.

Sin embargo, se mantiene una curiosa y dramática paradoja:

Estando todos de acuerdo en eliminar la absurda discriminación hacia la mujer, sin embargo, cuando esta pasa de los 45 años, vuelve a estar discriminada en sus posibilidades de acceso al trabajo. O sea, vuelve a sufrir una discriminación que “rompe” todo el esfuerzo y buen hacer realizado a su favor.

También se acepta que nadie debe ser discriminado por su orientación homosexual o heterosexual, pero cuando una persona de cualquiera de esos colectivos pasa de los 45 años, se le cierran las puertas del empleo, otra vez vuelve la discriminación y otra paradoja a sufrir.

De igual manera, los logros contra sean cuales sean las discriminaciones, se diluyen cuando se llega a la peligrosa frontera de los 45 años, en la que, por desgracia, se plantea a todo tipo de ciudadano que ya no es válido para el mercado de trabajo.

¿Cuál es la conclusión? Aunque cada uno debería sacar la suya, parece que todo el trabajo, tiempo y recursos, incluidas las legislaciones y regulaciones, “caducan” cuando las personas traspasan el umbral de esa edad fatídica.

Si hay unanimidad en que una mujer puede ser tan válida como un hombre para un trabajo, o que un homosexual y un heterosexual pueden cumplir la misma tarea, lo mismo que un cristiano y un musulmán, un blanco y un negro, etc. ¿porqué no reciben esa unanimidad los mayores y menores de 45 años?

En un momento en que de los casi 5 millones de personas en paro, casi 2 millones de ellos han superado los 45 años, parece que es el momento de dar visibilidad y soluciones a estas personas, además de restituirles su Derecho fundamental y Constitucional a tener un trabajo.

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